Esto
es una historia real.
San
Sebastián de Los Reyes. Sábado 19:00 horas.
Apenas
falta una hora para que empiece el Maratón Ekiden.
Perfectamente
vestida con la equipación del club: mis zapas, mis medias hasta la
rodilla, mis mallitas y mi camiseta. Son unas mallas ideales,
me encantan: tienen un bolsillito con cremallera en el culete y el
móvil cabe perfectamente!!
Es
casi la hora, voy al baño que luego durante la carrera es
complicado! Ves?? Ya voy con prisa!!! Corre que te corre al baño!
Vaya cola!! Por fin consigo entrar! Enérgicamente me bajo las
mallitas!! Y es entonces cuando.... Móvil al agua!!! Olvidé cerrar
la cremallera...
En
una milésima de segundo meto la mano en el wc! Mi adorado iPhone!!!
Me cachis!!!
Rápidamente
cojo papel y lo seco. Lo pongo debajo del secador de manos....
Buff... Sobrevivirá al baño???
Tengo
que ir a la línea de salida...Mi iPhone y yo...
Es
un maratón por relevos, y yo soy la tercera en correr... Mientras
espero en el tartán para hacer mi relevo, mi móvil y yo agotamos
esos últimos momentos... Un hilo de vida y...expiró.
Llega
mi relevo y arranco a correr. 10 interminables kilómetros durante
los cuales abro la cremallerita de las mallas y saco el iPhone para
ver si milagrosamente respira. No pierdo la esperanza... Pero nada...
Empiezo a pensar que estoy incomunicada!! Yo por esos caminos,
haciéndose de noche... y sin móvil!!! Y lo que es peor: sin poder
hacer una sola foto a ese entorno tan chulo!!
Llego
a meta. El último relevo sale. Estoy deseando que aquello acabe.
Pido un teléfono para hablar con las niñas. Miles de consejos y
condolencias de mis compañeros de equipo...
Me
quedo con el de: "mételo en arroz".
En
cuanto llega el último relevo, cojo los trastos y para casa. No me
quedo ni a la entrega de trofeos ni al piscolabis post-maratón...
Sólo quiero llegar a casa y resucitar mi iPhone.
Mis
contactos, mis fotos, mis whatsapp, mis SMS... Mi vida!!!
Domingo
por la mañana.
A
la mañana siguiente comunico a mi familia mi gran pérdida... Y mi
hermana mayor no tarda en ofrecerme un teléfono...un iPhone 4 que
tiene abandonado en un cajón de su cómoda...incluso mejor que el
mío!! Dudo por un instante, pero... es importante!!). Me noto un
poco alterada...como que me falta algo!!
Mi
hermana está de viaje, pero me dice que le pida a mi hermana pequeña
las llaves de su casa. (Yo siempre enredando, pero claro... cómo voy
a estar sin móvil???).
Mi
hermana pequeña está de celebración infantil, fuera de su casa,
pero quedamos en:
-
Voy para allá. Cuando llegue te llamo y ya me dices dónde estas.
-
Fenomenal!!
Vale...lo
hemos hecho genial. Llego al barrio de mi hermana... Y como llamo???
Empieza la aventura de encontrar una cabina, y de acordarme del móvil
de mi hermana.... Mis neuronas relegadas a un segundo plano... No
debería delegar tanto en mi móvil. Me subo al coche buscando una
cabina....la cabina, porque en todo Barajas sólo vi una. Por
cierto... qué asco me dio hablar desde una cabina.
Finalmente
me hice con un móvil, pude rescatar y recuperar parte de mi vida!
Tuve
el teléfono mojado más de 10 días metido en arroz SOS... y
finalmente arrancó!!!
SÍ,
LO RECONOZCO... soy adicta al móvil!! O lo que es lo mismo: nomófaba. Me encanta whatsapp, mirar
facebook y comprobar mi correo periódicamente. Nunca apago el móvil y nunca me separo de él. Es la era de la información... de la
comunicación! De darle los buenos días a tu chico, de buscar
cualquier información en segundos, de orientarte con un plano en una ciudad desconocida, de
hacer tus movimientos de banco, de comprar por la web.... De todo!!!
Soy
adicta al móvil. Y quien esté libre de pecado que tire la primera
piedra.
Por mi Iphone, MATOOOOO!, jajajaja. Quiero en facebook ya una foto tuya corriendo con el iphone en la mano.
ResponderEliminarMe ha encantado lo de "q asco la cabina", a mi me pasó tbn! Jajajajaja
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