"Conocerte ha sido turbador, enriquecedor y sorprendente". Angie no podía parar de llorar. "Mi respiración se acaba, y el último aliento quiero compartirlo contigo. Ojalá tus lágrimas fueran el chorro de vitalidad que me pide este cuerpo. ¡Lo siento tanto! ¡Por qué no pasé más tiempo contigo! Lo siento..."
Diez meses atrás se veían por primera vez en la taberna de su abuelo. Era una tarde de frío. El saludo fue raro. De pronto su pequeño mundo parecía ser mucho más grande. Por fin había encontrado a su padre.
"Adiós mi niña. Te quiero."
Esta semana, en Pitillo de Calabaza, contamos historias en 100 palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario