domingo, 3 de noviembre de 2013

¡Socorro, mi consciencia!

¿Cómo he conducido hasta el trabajo? Me volví a perder las noticias de la radio… ¡Seguí el camino de siempre cuando quería ir a otro lado!

El colmo fue el jueves pasado, me di cuenta que tenía automatizado el cepillado de dientes, el afeitado y hasta el abrochado de cordones, por eso quizás el otro día salí con dos zapatos de cada color ¿cuántas más cosas haré a lo largo del día sin enterarme? Ains, La vida se me escapa entre los dedos.

¡Esto se va a acabar! No me pienso dejar robotizar, a partir de ahora todo lo haré con pleno conocimiento, ni un parpadeo se me escapa.

Después de 4 días no puedo más, estoy taaan cansado de mi propia consciencia y de mí mismo… ¿Dónde están mis momentos de abstracción absoluta y absurda? Si ya era difícil hacer dos cosas a la vez ahora es misión imposible.

Eso sí, ya sé en cuántos sorbos me tomo el café por las mañanas. He ganado a mi inconsciencia.

Santiago Arias

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