La película me encantó, pero me agobió. Me agobió pensar en las burradas que se han hecho contra la raza negra. Y de esto no hace tanto tiempo.
Ver la película me recordó un episodio que vivió mi hija hace un año, cuando tenía 3 años. En su clase hay un niño chino, Hugo Yinn, y es muy amigo de mi hija. Es lo más adorable que os podéis imaginar.
Estando en el patio de infantil, un grupo de los mayores, es decir, los de 5 años, empezaron a insultar, a empujar y a dar patadas a Hugo. Cuando lo vieron mi hija y sus amigos, fueron corriendo a ayudarle, y por lo visto se montó allí una pelea entre niños de 3 y 5 años (entiéndase la situación, más que pelea, serían empujones, tirones de pelo, etc.).
Las profesores reaccionaron rápidamente y lógicamente castigaron a los mayores y hablaron con sus padres. Pero claro, yo también tenía que hablar con mi hija, porque se había metido en una pelea.
"Mi niña, no hay que pegar a ningún niño, eso está muy mal (...). Pero me parece fenomenal que hayáis defendido a vuestro amigo, porque nadie tiene derecho a meterse con él sólo por ser chino. Estoy muy orgullosa de ti, y me encanta que sea tan buen amigo tuyo."
Siento que mi hija se peleara, pero yo estaba hinchada de orgullo.
Baby justicia!!!! Genial!!
ResponderEliminarAna, tu hija le defiende por ser su amigo, no porque sea la nueva Nelson Mandela
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