jueves, 7 de noviembre de 2013

El mayordomo

El pasado fin de semana fui al cine a ver la película "El mayordomo". Aparte de disfrutar muchísimo con la gran interpretación de Forest Whitaker y descubrir el talento como actriz de Oprah, me encantó ver cómo pasaban por la pantalla un montón de actores y cantantes, como el estupendo Lenny Kravitz.

La película me encantó, pero me agobió. Me agobió pensar en las burradas que se han hecho contra la raza negra. Y de esto no hace tanto tiempo.

Ver la película me recordó un episodio que vivió mi hija hace un año, cuando tenía 3 años. En su clase hay un niño chino, Hugo Yinn, y es muy amigo de mi hija. Es lo más adorable que os podéis imaginar.

Estando en el patio de infantil, un grupo de los mayores, es decir, los de 5 años, empezaron a insultar, a empujar y a dar patadas a Hugo. Cuando lo vieron mi hija y sus amigos, fueron corriendo a ayudarle, y por lo visto se montó allí una pelea entre niños de 3 y 5 años (entiéndase la situación, más que pelea, serían empujones, tirones de pelo, etc.).

Las profesores reaccionaron rápidamente y lógicamente castigaron a los mayores y hablaron con sus padres. Pero claro, yo también tenía que hablar con mi hija, porque se había metido en una pelea.

"Mi niña, no hay que pegar a ningún niño, eso está muy mal (...). Pero me parece fenomenal que hayáis defendido a vuestro amigo, porque nadie tiene derecho a meterse con él sólo por ser chino. Estoy muy orgullosa de ti, y me encanta que sea tan buen amigo tuyo."

Siento que mi hija se peleara, pero yo estaba hinchada de orgullo.

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